Los rincones más especiales de Marruecos
Medina al atardecer y una noche lejos de la ciudad.
Marrakech se entiende mejor a última hora, cuando la plaza cambia de ritmo.
La carretera del Atlas es parte del viaje, no un trámite. Se para poco y se mira mucho.
Una sola noche en el desierto alcanza para el silencio. No hace falta alargarla.
Al volver a Marrakech, la ciudad se entiende de otra manera.